Son las cinco y media…y no se que va a ser de mi dentro de unas horas cuando necesite desplomarme y dejarme caer.
Cuando tienes ansiedad y tienes un problema puedes echarle la culpa al problema, guardarlo por la almohada y reconfortarte en esa sensación de protección. Tu problema te protege, tu problema te hace ser así, tu problema no te deja dormir y muchas veces la existencia del problema hace que cierres los ojos con la esperanzadora y tranquila idea de que aún tienes la posibilidad de solucionarlo. Cierras los ojos y eres la heroína del cuento, la que va a luchar contra dragones y se va a proclamar vencedora, vencedora sobre todas las cosas. Tus pensamientos y tus planes te harán alcanzar la gloria y entonces podrás escupirle a la cara a tu problema y mirarle con aire indolente.
Yo ya no soy mi problema, de hecho he dejado de ser tantas cosas en tan poco tiempo que mi cuerpo pesa de vacío. En tres meses dejé de ser una zorra, una loca, una abandonada y una desconocida. Ya no soy ninguna de esas palabras. No soy una muerta de hambre tragicomédica que vaga por el tiempo en busca de un amor dramático que no la comprende .Mi maravilloso amor dramático volvió a mi lado y resultó ser una persona excepcional, con una gran paciencia y con las mismas ganas de volver a ser libre que las que tenía yo.
Huérfana de problema, me acojo a mi ley del derecho a ser protegida por las palabras, esas palabras que tanto me gustan y que encuentro en diccionarios, canciones, bocas y películas. Ristras de letras que forman mi hogar dentro de mi cuerpo y que van a llenarme de nuevo con lo que verdaderamente he sido siempre.
No quiero ser una enjaulada, no quiero ser una anhelante ni una maldita .Puedo ser tantas cosas que cierro la puerta con una altivez del todo innecesaria a todo lo que no me resulta necesario. Lo hago así porque lo innecesario siempre se acerca a husmear, siempre quiere saber qué hay, siempre quiere intentarlo y yo quiero ser de piedra, lejana, etérea y excluir con el poder del que sabe que tiene el derecho y la obligación de excluir.
Lo necesario se queda y yo lo acojo con aire maternal y gestante. Quiero que crezca, quiero sentirlo, que se comunique con mi sangre, mi respiración, mis pensamientos, mi corazón, mi voz .Quiero cuidarlo, no olvidarlo, tenerlo, que sea mío y que no se pierda .Quiero Amarlo de una manera básica, pura y transparente.
Ahora mismo soy una palabra, una palabra a la que voy a serle fiel por el resto de mi vida. Viene de un lugar lejano, de un espacio en el tiempo que nunca va a quedar atrás y cuando apareció lo hizo sabiendo que iba a instalarse. Esta palabra es mía, cayó en mis oídos, vino a mí y la recogí entre las manos. Hoy todavía la conservo, le saco brillo, la descoloco, la muevo de sitio, la distraigo, la dejo tranquila y, siempre que puedo,la utilizo ruborizada para mi propio deleite . Dolcificante
Buenas noches.
jueves, 8 de septiembre de 2011
UNA PALABRA BASTARÁ PARA SANARME
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